lunes, 11 de mayo de 2015

EN RELACIÓN A LOS MÓVILES....

Hace poco, asistí a una conferencia de un prestigioso profesional que hablaba sobre el uso de las nuevas tecnologías.
En la mayoría de las cosas estaba de acuerdo con su discurso, pero llegó un momento que, de verdad, no podía estarlo como madre que soy.
El discurso general era que las tecnologías son buenas y aportan muchas cosas positvas, la historia está en cómo gestionamos estas nuevas tecnologías y cómo los padres debemos "acompañar" en el proceso, palabra muy importante para mí, ya que pienso que es la actitud que debemos tener con nuestros hijos en todos los ámbitos de la vida. Hasta aquí todos de acuerdo. 
Una madre intervino en un momento determinado, explicando que su hija de 12 años aún no tenía móvil (por lo que iba en contra de la corriente). Este hombre le desmontó la seguridad que esta madre tenía en que lo estaba haciendo bien. Le dijo que lo que tenía que hacer era acompañarla porque si no, se daría un batacazo cuando empezara a tenerlo. 
Yo, en ese momento, con una mezcla de profesional y madre, no pude estar más en desacuerdo. Es cierto que debemos acompañarlos y estar pendientes de cómo usan ese pequeño ordenador de bolsillo que les regalamos, pero hago un paralelismo. ¿Dejaríamos a nuestros hijos ir a la calle solos con 8 años? ¿con 10?, ¿verdad que no?, Pues para mí, dar a nuestros hijos un teléfono con internet y aplicaciones de todos los colores es como dejarlos solos en la calle a las 2 de la mañana, no por nuestros hijos, que seguramente los tenemos bien enseñados, sino porque en la "calle" hay mucha gente que no sabemos cómo son y nuestros niños no tienen la capacidad y la madurez suficiente como para enfrentar determinados problemas. 
De hecho, con cuántos problemas nos encontramos a raiz de usar determinadas aplicaciones, sexting,bullying, cyberbullying, grooming, gossip...y como posibles consecuencias...el suicidio...
No es cuestión de "Acompañar", que, por supuesto, también, es cuestión de educar y esperar a que estén lo suficientemente maduros como para poder saber manejar emocionalmente estas tecnologías.

jueves, 7 de mayo de 2015

LOS NIÑOS SOLITARIOS

Hace un tiempo, tuve en consulta a una familia que necesitaba ayuda para su hijo de 13 años, ya que lo denominaban como solitario y con pocos amigos. 
Haciendo la Historia biográfica, este niño, siempre se había comportado del mismo modo. Un niño que sacaba buenas notas en el colegio, que en casa se comportaba normal, pero que casi no tenía amigos, dos a lo sumo, con los que hablaba.
Las aficiones del niño se remitían siempre a juegos de ordenador on line, en el que podía tener conversaciones con otros jugadores. No le gustaba el fútbol y de pequeño únicamente lo habían llevado a natación durante un tiempo hasta que el niño se negó a ir.
La motivación de la consulta en esos momentos era porque los padres consideraban que no veían bien que su hijo, a la edad que tenía, no tuviera amigos, además que en su clase, lo tachaban de raro y "amargado".
Este puede ser el ejemplo de muchos niños de hoy en día. Niños que no se relacionan porque no saben hacerlo y se escudan detrás de los juegos online dentro de sus habitaciones para no enfrentarse a lo que más temen, relacionarse, socializar.  
Cuando tenemos niños pequeños, a veces, nos viene muy bien que sean niños tranquilos, que no demandan calle, ni extraescolares, ni parque... pero debemos tener muy en cuenta que a la larga, todo pasa factura. 
Los niños pequeños a los que les cuesta relacionarse, tienden a preferir actividades individuales para no sentirse incómodos en una situación que les cuesta mucho trabajo.
Precisamente, los padres debemos hacer lo contrario. Muy a pesar del niño, e incluso de nosotros, porque sabemos que pasan un mal rato, debemos incluirlos en actividades grupales, poco a poco, los niños se irán acostumbrando e irán desarrollando esas habilidades sociales que tanto les cuesta, ya que éstas se aprenden, sólo deben tener la oportunidad de exponerse. 
Poco a poco, pueden aprender a abrirse para que, cuando llegue la adolescencia, tengan la capacidad desarrollada y no lleguen a padecer situaciones de marginación, en parte buscada por ellos mismos a través de su actitud, y en parte, como resultado de cómo lo perciben sus grupos de iguales.

martes, 5 de mayo de 2015

EXISTEN ENFERMOS, NO ENFERMEDADES.

Hoy quiero contaros una histora que me ocurrió ayer. 
Estos días, debo acompañar a un enfermo ingresado en el hospital. Sabeis que en la sanidad pública hay tres pacientes por habitación, pues bien, uno de ellos a parte de tener una patología orgánica de la cual ya estaba recuperado, padecía agorafobia. 
Este hombre, necesitaba sentirse acompañado por alguno de sus familiares durante las 24 horas debido a ese trastorno, no podía usar el ascensor y el simple hecho de salir al pasillo de su habitación hacía que sintiera mareos.
Ha permanecido en el hospital en estas circunstancias durante unos quince días pero no le suponía un problema, ya que sus familiares siempre estaban ahí con él y no salía de la habitación. Pero ayer llegó el médico para darle el alta. Superada su dolencia física, debía  volver a casa. Según protocolo, supongo, llegó un médico y le leyó una serie de recomendaciones que debía seguir e hizo que el paciente se las repitiera, terminado el proceso con una gran cantidad de sudor en la frente del hombre, el médico se marchó e inmediatamente el hombre se desplomó sobre su cama muy mareado.
Volvió el médico y le tomaron la tensión, le hicieron un electro, todo normal, confirmado, podía irse a casa, de nuevo mareo y tumbado en su cama. Su pareja, le advertía al médico que era agorafóbico, que con un ansiolítico podía superar esa crisis que le suponía salir al pasillo, bajar unas escaleras y salir a la calle, pero no le hicieron caso. Después de varios intentos, de salir al pasillo y volverse, de llegar a las escaleras y volverse, su hijo le trajo una silla de ruedas (ahora debía bajarse por el ascensor), y se fue.
Como observadora de la situación y sin decir mi profesión, le recomendé que cerrara los ojos mientra iba en la silla de ruedas y bajara la cabeza...y se dejara llevar. No sé si lo hizo o no, pero no volvieron.
Con todo esto quiero decir que los médicos son profesionales de la salud y que lo suelen hacer bien, de hecho, este en concreto actuó correctamente, según la patología que había tenido este hombre, pero se le pasó una circunstancia, a éste y a la mayoría, que no hay enfermedades sino enfermos. Que aún habiendo superado una patología orgánica y dado el alta como hará cada día de su vida, no se va a encontrar a dos personas iguales, que cada uno tenemos unas características personales y que se tarda lo mismo en dar un alta individual, teniendo en cuenta la idiosincracia de cada uno, que la misma a todos por igual. 
Los enfermos tienen nombre y apellidos porque cada uno se diferencia del resto. No son vesícula 2340 ni cerárea 5432.
Es sólo cuestión de tacto, de cariño, de querer hacer las cosas bien y no querer terminar al minuto, de disfrutar con tu trabajo y de sentirte satisfecho con él. 
Es mi humilde opinión.

lunes, 4 de mayo de 2015

CON EL NO TAMBIÉN SE EDUCA

Hace poco me han pedido que haga una conferencia sobre la importancia de incluir en la educación de los niños unos límites adecuados.
Cuando me hablan de la palabra límites, la representación mental que a mí me viene a la cabeza es la de un pequeño charco de agua que se alimenta de gotas y así se va haciendo más y más grande.
Si no tenemos un continente adecuado, ese agua se desbordará y se desperdiciará. Nosotros, los padres y las madres somos esos "contenedores" de nuestros hijos. Somos "contenedores" de emociones, "contenedores" de conductas. 
A través de los límites que le ponemos a nuestros hijos los reconducimos una y otra vez mientras que van madurando y se van preparando para vivir de forma autónoma. Sin los "NOes" que de vez en cuando les ofrecemos, los niños se desbordan y amplian su conducta de exigencia cada vez más. 
El problema de muchos adolescentes de hoy en día no es otro que no saben aceptar un NO a una demanda adolescente porque en ningún momento han obtenido un NO a una demanda infantil. 
Hay padres y madres que son conscientes de esta situación y cuando sus pequeños quieren algo que no les parece oportuno en vez de ofrecerles el NO, le dan un sustituto, por ejemplo, un niño quiere un vuelta más en tren y en vez de decirle "ya has tenido una vuelta, ahora les toca a otros niños", les dicen "venga, vamos, que te voy a comprar una chuche", esto es que lo distraen, el niño en ningún momento se enfrenta a esa pequeña frustración y por tanto, no elaboran estrategias mentales para poder superarla.
¿Qué le ocurrirá a ese niño cuando sea un adolescente que pretenda salir cada día con una cantidad inadecuada de dinero? ¿Qué les ocurrirán a esos padres? Con el No también se educa, no puede ser un No excesivo, simplemente un No adecuado. Los niños piden por pedir y somos los adultos los que debemos pensar si eso que pide es lo que el niño necesita o lo que le conviene.
Para tener hijos adolescentes con criterio, tenemos que criarlos con criterio.

domingo, 3 de mayo de 2015

7 CONSEJOS PARA MINIMIZAR LA ASTENIA PRIMAVERAL.

LLamamos Astenia Primaveral a un trastorno leve que se caracteriza por apatía, cansancio, falta de energía...
Generalmente está producida por el cambio de horario, de rutinas y la intensidad lumínica, todo esto altera el biorritmo de las personas y  hace que se sientan más cansadas. Es un mal común que, aunque no grave, sí es molesto porque puede interferir en la vida diaria, ya que el nivel de esfuerzo que se necesita para cualquier tipo de actividad, se debe triplicar.
Normalmente, podemos ser conscientes de que existe un gran porcentaje de población con astenia primaveral simplemente viendo los anuncios de la televisión que no dejan de emitir productos de complejos vitamínicos que ayudan a combatir el decaimiento. 
Pero no hay mejor método para vencerla que seguir estos consejos:
- Mantén una rutina de horarios tanto para dormir como para comer.
-Bebe mucha agua.
-Haz ejercicio diariamente.
-Toma una dieta equilibrada basada en verduras y frutas.
- Pasea. No hay mejor doctor que el doctor calle, es barato y eficaz.
-Mantén una actitud positiva. El vaso medio lleno siempre ayuda más a hacer la vida más fácil que el medio vacío.
-riete. No hay mejor medicina que reirse. Libera endorfinas que nos ayudan a sentirnos mejor.