jueves, 21 de mayo de 2015

PREPARANDO LOS ÚLTIMOS EXÁMENES. IDEAS PARA AYUDAR A TUS HIJOS.

Se acerca el final del curso y los últimos exámenes.
A estas alturas, todos nos encontramos cansados, pero debemos hacer un último esfuerzo para terminar el curso de la mejor manera posible.
Si queremos ayudar a nuestros hijos, podemos seguir una serie de pautas para llegar con éxito a nuestro esperado descanso.
- Haced una rutina un poco más marcada de lunes a Viernes. Programad unos horarios de almuerzo, tarde y cenas bien establecidos para aprovechar el tiempo y no desperdiciarlo en distracciones innecesarias.
- Organizad los deberes y el tiempo de estudio por materias, de las más fáciles para el niño a las más complicadas, de esta manera, se habrá realizado más trabajo en menos tiempo.
-Sed conscientes de la diferencia que hay entre lo urgente y lo importante. Hay veces que es más necesario tener una hora más de estudio que asistir a una clase extraescolar. La gestión del tiempo es un factor crucial en estos últimos momentos.
- Intentad estar al corriente de las fechas de los exámenes y organizar la tarea. Para este tipo de planificación nuestros hijos nos necesitan, ya que la planificación a este nivel no es una herramienta con la que estén muy familiarizados, debemos acompañarlos en estos trámites para enseñarlos y que tengan la oportunidad de aprenderlo.
- Dad a los niños la seguridad que necesitan para enfrentar estas últimas pruebas. "Tú puedes, sólo es cuestión de prepararte". Reforzarle lo bien que trabajan y lo contento que estais por sus esfuerzos.
- Es fundamental que los niños duerman las horas necesarias durante toda su evolución, pero muy concretamente en estos momentos, en los que la atención y concentración son fundamentales y no llegaremos a tener al 100% estas capacidades cognitivas si  no somos capaces de proporcionales el tiempo adecuado para dormir.
- Por último, pero no menos importante, es necesario que nuestros hijos desayunen cada mañana. Después de las horas de sueño, el cerebro necesita glucosa suficiente para poder gastarla en actividades cognitivas, si no, no podrá rendir por mucho que haya estudiado.

martes, 19 de mayo de 2015

EL OCIO Y LA OCIOSIDAD

A menudo, me encuentro con adolescentes en consulta que se sienten mal porque sus vidas están vacías.
Particularmente, hace poco me he encontrado con uno de 17 años, hijo único, muy protegido, bien parecido y que no se dedica absolutamente a nada, por no hacer, no hace ni la cama, ni pone la mesa...
Como él mismo dice, dedica el día a bajarse a la calle con sus amigos, cuyos oficios son los mismos que el suyo, toman unas litronas, si acaso, toman algún porro y miran el móvil... en su casa, "cada vez paro menos en el salón a medida que me he ido haciendo mayor, sino que me meto en mi cuarto", allí enciende su pc y se lleva horas... está despierto de noche "no me puedo dormir" y duerme toda la mañana.
¿Qué vida más triste, no?, ¿no tienes ilusiones?, ¿no tienes inquietudes?, "sí tengo, pero cuesta llevarlas a cabo...supongo que seré muy flojo".
Mi reflexión es que este niño no se ha vuelto así de pronto, el camino que ha ido siguiendo lo ha llevado directamente a esta situación, sus padres han ido "soltando cuerda" cuando no debían y donde no debían. Muchas veces, llamamos flojos a niños que no han aprendido, porque nadie les ha dado la oportunidad, a tener el valor de la constancia, la fortaleza, la voluntad (pienso que esos valores son los que les ha fallado a esos padres precisamente), y en un momento determinado de la evolución de ese niño, se han encontrado con esta circunstancia.
Confundimos el ocio, necesario para recargar fuerzas y elemento indispensable también para crecer como personas haciendo cosas que nos gustan, con la ociosidad, que es el exceso de ocio y que nos lleva directamente al aburrimiento, pero no a un aburrimiento momentáneo, sino a un aburrimiento de vida que puede derivar incluso en trastornos psicológicos.
El ocio es positivo y la ociosidad es negativa. Como padres necesitamos gestionar los momentos de ocio de nuestros hijos, es parte de nuestra obligación como educadores y es una buena base de crianza.

lunes, 18 de mayo de 2015

CUANDO NO QUEREMOS VER EL BULLYING....

Hace un tiempo, tuve un chico de 16 años en consulta porque sus padres querían que trabajaramos su autoestima, ya que había chicos de su clase que se metían con él y lo marginaban debido a que este niño tenía un caracter serio.
Al preguntar a los profesores por esta situación, éstos se mostraban tranquilos, eran conscientes de que existía un trato "regular" de un grupo de niños a unos cuantos alumnos, pero explicaban que era más como lo sentía mi paciente que lo que era en realidad.
Otros compañeros en esta situación habían optado por cambiarse de colegio, pero este niño no quería, ya que decía que él no había hecho nada malo para tener que irse. Tras la oportuna valoración, me dí cuenta que este chico estaba sufriendo muchísimo con esta situación.
Yo no sé el grado de acoso que estaba recibiendo, pero sí que lo mucho o lo poco que fuera, para él era suficiente como para pasarlo muy mal. 
Si miramos objetivamente, había otros compañeros que se habían ido, por lo que no creo que fuera algo pasajero y con poca intensidad.
Con todo esto quiero decir que muchas veces aceptamos muy ligeramente los comportamientos de los niños porque no nos están afectando directamente y no somos capaces de darnos cuenta hasta qué punto una actitud o unas palabras pueden dañar a otra persona. 
Se trata simplemente de sentir empatía, ponerse en el lugar del otro y "querer ver" que se pueden mejorar determinadas situaciones y no cerrar los ojos para "no ver".
No  hace falta que sea maltrato físico ni incluso, maltrato psicológico evidente, es cómo está viviendo esa situación esa persona en concreto, y creedme, este niño, aún siendo tímido, educado, serio e inteligente, no sabía cómo gestionar sus emociones ante esta situación tan desagradable y no estaba siendo comprendido por los adultos que lo rodeaban.

jueves, 14 de mayo de 2015

6 COSAS QUE DEBEN HACER UN PADRE Y UNA MADRE PARA EDUCAR CON EFICIENCIA.

Hoy he tenido a una madre en consulta, desesperada porque su hijo de 8 años le dice que "no es feliz" y que "ella no lo quiere"...
Hablando con ella, se ha ido dando cuenta que es su actitud como madre la que precipita esta posible manipulación afectiva de su hijo. Hemos quedado que ella va a trabajarse a ella misma para cambiar cómo funciona de madre en una serie de aspectos que sirven para todas nosotras. Aquí os dejo los aspectos fundamentales:
- Nunca le digas que "es malo". Si acaso, que "algunas veces se porta regular".
-" Lo que se dice, se cumple", para lo bueno y para lo malo. Esta es la única manera que tenemos para que nuestros hijos nos sientan de forma previsibles y coherentes.
- Ten normas claras en casa y las consecuencias derivadas de no cumplirlas. Así evitarás pasarte en la consecuencia debido a la impulsividad del momento.
- Plantea horarios razonables para las diferentes actividades de tus hijos, para los deberes, tiempo de ocio, ya sea tv o "maquinitas", para cenar, para ir a la cama...
-Dale muchos besos y dile que lo quieres con frecuencia.
-No cedas a sus caprichos. Los niños piden por pedir, no tienen ningún criterio, sé tú el filtro que ellos necesitan.
Si nuestras vidas cotidianas se basan en estas premisas, estoy segura que minimizaremos al máximo las dificultades que se nos pueden plantear.

miércoles, 13 de mayo de 2015

EL SÍNDROME DE ALIENACIÓN PARENTAL

Hoy he visto la entrevista sobre la alienación parental en el programa de la 1 con Carmen Serrano y en la que ha participado mi compañero Óscar González y quiero desde aquí darle la enhorabuena por sus acertados comentarios y a la vez, dar mi opinión.
Cuando una pareja se separa, lo más habitual es que las relaciones estén muy deterioradas, y si no lo están, lo pueden llegar a estar a lo largo del tiempo si esa pareja tiene hijos, ya que los criterios de cada uno sobre la educación o sobre decisiones concernientes a los niños pueden variar del blanco al  negro.
Si además, la familia se ha roto por una tercera persona, el grado de enfado del abandonado es mucho mayor y sin darnos cuenta, los comentarios que hacemos referentes al otro, tanto a los niños como a otras personas delante de nuestros hijos, no pasa seguramente por el filtro del sentido común.
En el reportaje, me ha encantado la parte de la encuestra hecha en la calle preguntando a las personas sobre cómo reaccionarían si le hablaran mal de su familia. Pero lo que yo creo que ocurre es que cuando una pareja con hijos se rompe y hablamos mal de la otra parte, el concepto que tenemos del otro es que es un extraño que en un momento determinado "nos lo encontramos en la calle", mientras que para un niño es SU PADRE o SU MADRE, quiero decir, perdemos la perspectiva desde la que mira el menor, sólo nos centramos en la nuestra.
Realmente es un maltrato, se les nota en su humor, en el rendimiento académico y en la forma en la que se relaciona con el mundo... y deja secuelas, por lo que debemos tener el máximo cuidado de cómo gestionar las emociones con las que nos vamos a encontrar en esos momentos. No se trata de que si el que critica tenga más o menos razón, simplemente de que siempre debemos mostrar respeto por el otro progenitor de nuestro hijo, independientemente de las circunstancias. 
Aquí os dejo el enlace con la entrevista. https://www.youtube.com/watch?v=0vqghORswa8