martes, 23 de diciembre de 2014

FELIZ NAVIDAD!!!!

Como es normal en estas fechas, vamos a hacer un  pequeño descanso esta Navidad, pero no me puedo ir sin haceros reflexionar sobre cómo se pueden vivir estas fiestas.
Son muchos días con los niños en casa, y se pone de especial relevancia la inexistencia de la conciliación familia-trabajo, por lo que es muy común que sean los abuelos los que se encarguen de sus nietos, pero no hay mal que por bien no venga y lo que aportan éstos a los niños es un cariño insustituible.
Precisamente porque tienen muchos días de vacaciones hay padres y madres que viven con gran estrés el tenerle a sus hijos una agenda de actividades diarias, "para que los niños no se aburran", y de verdad, en dosis moderadas, es muy aconsejable que los niños se aburran...."el aburrimiento es la madre de la creatividad", sólo así los niños expresarán su capacidad creativa y artística.
Por otro lado, si tenemos días de fiestas, es un momento estupendo para que los pasemos con nuestra familia, siempre nos estamos quejando de que no tenemos tiempo para ellos y cuando lo tenemos, nos distraemos en cosas que no merecen tanto la pena, como vivir simplemente el momento mágico de la sonrisa de de nuestros hijos.
Por último, recordad el post "Los Reyes Magos y Los Juguetes",http://soniapsico.obolog.es/reyes-magos-juguetes-2371827 en el que se explica que el exceso de juguetes no es recomendable para los niños, tal y como lo expresa el tan exitoso anuncio de una conocida tienda de muebles "La Otra Carta" www.youtube.com/watch?v=5egLxg_7mg0 . 
El mejor regalo y las mejores navidades que pueden pasar los niños es muy asequible, tiempo para nuestros hijos, con calidad, con cariño, con respeto y con calor de hogar, lo demás, todo es accesorio.
Sin más, espero que paséis unas estupendas Navidades, llenas de amor y de ilusión. Un beso muy fuerte para todos.

jueves, 18 de diciembre de 2014

LA TIMIDEZ EN LA INFANCIA

Hoy he tenido en consulta a unos padres muy preocupados porque su hijo de casi 3 años es muy tímido.
Según contaban, ellos de pequeño eran igual pero les da pena que en el parque, no sea capaz de jugar con otros niños, aunque se note que lo está deseando.
Este año es el primero que acude a la Escuela Infantil y la adaptación, me comentaba la madre, había sido un poco costosa, por lo que les pregunté el motivo por el que el curso pasado no lo llevaron, a lo que respondieron que como le cuesta tanto relacionarse, habían esperado un año más para que se hiciera algo mayor.
En el intento de proteger de "malos ratos" a nuestros niños, hacemos justamente lo contrario de lo que deberíamos hacer. Daros cuenta que una persona tímida no es otra cosa que una persona a la que le faltan habilidades sociales, las cuales se aprenden, pero para que esto ocurra, debemos darles la oportunidad de estar en circunstancias en las que la puedan desarrollar y no evitarlas.
Por lo tanto, hubiera sido mucho más aconsejable que este niño hubiera asistido a la escuela infantil desde más pequeño, ya que le hubiera sido mucho más fácil adquirir estas destrezas sociales. Esto no quiere decir que a día de hoy este chico no fuera tímido, pero sí, que no lo sería en el grado en el que lo presenta en estos momentos.
Las habilidades sociales se aprenden poco a poco, pero siempre dandoles la oportunidad continuamente, y cuanto antes empecemos, mejor.
Por otra parte, esta madre me explicaba que iba poco al parque,ya que el niño disfrutaba poco en ese contexto, así que por la tarde iban a ver a la abuela, a casa de ésta. De nuevo, la madre está protegiendo al pequeño no exponiéndolo a la situación temida. 
Sabéis lo que pienso del parque (remitiros al post http://soniapsico.obolog.es/cuando-ir-al-parque-se-convierte-obligacion-2373039 cuando ir al parque se convierte en una obsesión), pero en este caso sería muy aconsejable que además de acudir a su colegio, fuera también al parque, para que tuviera "ración doble" de oportunidades para que poco a poco, aprenda a ver cómo se relacionan los otros niños y a su vez lo integre en su repertorio de respuestas.
Cada persona tenemos una serie de déficits, y los padres tenemos la obligación de ayudar a nuestros hijos a minimizarlos y a superarlos. Justamente lo contrario de lo que, por exceso de protección, hacen algunos.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

...¿Y SI SE TRAUMATIZA MI NIÑO?...

...¿ Y si se traumatiza mi niño?...
Este es el mayor temor que me encuentro en los padres y madres (sobre todo las madres), cuando estoy en consulta y estamos aprendiendo a usar herramientas para educarlos.
Muchas madres y padres sienten una gran inseguridad cuando se les pide que no atiendan a los chantajes emocionales de sus hijos, cuando les decimos que si el llanto es de capricho, lo peor que pueden hacer es atenderlos, cuando les tenemos que poner consecuencias negativas a sus conductas negativas como puede ser una retirada de privilegios....
..¿Y si se traumatiza?... Os aseguro que no.
Partiendo de la base de que un trauma es una impresión emocional muy intensa causada por algún hecho negativo que produce una huella duradera que no puede superar, las conductas de unos padres normales ejerciendo su rol, no pueden ser traumáticas. 
Para tener las ideas claras, pueden crear traumas las siguientes situaciones:
- Un incendio
- Ser abusado
-Cualquier tipo de violencia física o psicológica continuada a lo largo del tiempo
- Separación por cualquier motivo de sus seres queridos...
De todas formas, cada persona es un mundo y no todos reaccionamos igual ante los mismos acontecimientos, por lo que lo que para alguien puede llegar a ser traumático, para otros no tiene que serlo.
Pero lo que sí es cierto, es que educar a nuestros hijos con mucho amor, firmeza, criterios claros y normas no crea ningún tipo de traumas, y, al contrario, tener miedo cuando educamos a nuestros hijos sí nos puede llevar a tener muchos problemas. 
Aquí os dejo el enlace de un artículo de Javier Urra que no tiene desperdicio.

lunes, 15 de diciembre de 2014

CÓMO AFRONTAR LAS PELEAS ENTRE HERMANOS

No son pocas las madres que me comentan lo mal que se llevan sus hijos.
En general se sienten cansadas de tener que estar siempre solucionando conflictos e impartiendo justicia. Además de la tristeza y preocupación que esto les produce, ya que piensan que esta situación se puede cronificar y no quieren ni pensar que esto mismo se repita pero con sus hijos ya mayores.
Cuando les explico la conducta básica que ellas deben seguir, se ponen las manos en la cabeza, y yo, como madre, lo entiendo, pero también sé que es la manera adecuada de actuar.
¿Queréis saber cuál es esta conducta? pues simplemente no intervenir. 
En el momento en el que los niños empiezan a pelearse, siempre, cada uno de ellos cumple un rol. Uno será el que pega, otro será el llorón, otro será el que grita...y cuando vamos y preguntamos, cada uno tendrá una versión totalmente distinta de lo ocurrido. ¿Y qué hacemos entonces?, ¿Estaremos siendo justo verdaderamente?¿no nos estamos dejando llevar para tomar partido por los prejuicios que tenemos de cada uno de nuestros hijos?. Si no hemos sido testigos con nuestros propios ojos de lo ocurrido, no podemos impartir justicia porque casi seguro que nos estaremos equivocando.
Por otro lado, como bien sabéis los seguidores de este blog, los niños quieren sobre todo atención, sea de la manera que sea, y si a través de las peleas, sus mayores los atienden, las usarán sin dudar, por lo que, al hacer caso omiso de las trifulcas de nuestros hijos, no estaremos reforzándolas y la frecuencia de éstas, poco a poco irá decrementando.
Las madres me dicen, "vale, yo no los atiendo, pero los niños vienen para quejarse de lo que les ha hecho su hermano, ¿qué hago?", pues muy fácil, se les contesta "yo no quiero saber nada, arreglarlo vosotros". Os aseguro que en cinco minutos han vuelto a jugar como si nada hubiera pasado. 
Debemos tener claro que tenemos que darles a los niños la oportunidad de saber gestionar sus conflictos, son ellos los que deben aprender a buscar soluciones y esa será la única manera de que, cuando sean mayores y tengan un problema con sus hermanos, sean capaces de solucionarlos. Las madres no vamos a estar siempre ahí para hacer de "velcro" entre los hermanos. Si ellos aprenden estas herramientas de gestionar sus conflictos, serán hermanos unidos emocionalmente, no les hará falta una madre "pegamento".
Pd.: la sangre casi nunca llega al río, que es lo que siempre tememos ;-)

martes, 9 de diciembre de 2014

EDUCAR DICIENDO "NO" O DISTRAYENDO

Hace unos dias vivÍ en primera persona una escena que me hizo reflexionar acerca de la percepción que tenemos de cómo estamos educando a nuestros hijos.
Me encontraba con una pareja muy preocupada en la labor de padres, que se informan a traves de libros como es la mejor manera de sacar todas las potencialidades de su único hijo.
Estos padres, sobre todo la madre, piensan que son muy inflexibles con su niño pero me llamó mucho la atención que en el momento en que su hijo, muy bueno en lineas generales, por cierto, iba a encapricharse con determinado juguete, le metieron por los ojos la última adquisición que le había regalado su tía. En eso que el niño, que iba sin frenos hacia un señor berrinche, frenó en seco y se quedó extasiado por el nuevo regalito que le habían hecho.
Mi pregunta interior fue la siguiente: "¿Realmente ese niño con 3 años había vivido alguna vez una situación de frustración?¿Es la madre consciente de que a lo que ella llama ser inflexible porque no le da lo que el niño ha pedido en determinado momento en realidad se llama distraerlo y no dejarlo que enfrente y afronte?
¿Qué hubiera pasado si no le dan el juguete provocador del berrinche pero tampoco lo distraen con otra cosa? ¿lloraría? ¿y qué más?...pasado unos minutos...o muchos minutos, al niño se le hubiera pasado, ya está. Esa sería la punta del iceberg, al niño se le pasa el berrinche sin que lo hayamos atendido, sin que lo hayamos distraido engolosinándolo con otra cosa, pero lo que no se ve es que el niño, al terminar por conformarse, habrá empezado a crear herramientas mentales para superar la frustración que le será tan útil en su futura vida de adulto.
¿Es tan difícil?, es más cuestión de tener las ideas claras y llamar a las cosas por su nombre, no confundir los términos y por supuesto, tener la paciencia necesaria para poder soportar la tensión que nos crea el llanto de nuestros niños.
Una aclaración. Como no estaba en consulta, yo no dije ni mú :-)

jueves, 4 de diciembre de 2014

COMO INFLUYE NUESTRO ESTADO DE ÁNIMO EN EL DE NUESTROS HIJOS

Hoy he estado con una madre que lo está pasando realmente mal. 
Tras haber superado una grave enfermedad de su tercer hijo (tiene 4), le ha quedado un miedo espantoso a que le ocurra algo a alguno de ellos, por lo que vive en un contínuo estado de alerta ante cualquier queja somática, por pequeña que sea. 
Al tener tantos niños, se pasa media vida en los médicos, cuando no es para uno es para otro, entre pruebas, análisis y citas.
Los niños están aprendiendo a que "sentirse algo" es malo y el nivel general de hipocondria en esa casa está ya demasiado alto.
Ella, muy consciente de que su hijo pequeño no se está desarrollando de la manera adecuada porque no le deja "ni que respire", no se vaya a caer, sabe que está siendo la responsable de que su familia está empezando  a ser disfuncional.
Aún así, entra en consulta advirtiendo que no quiere ir al psiquiatra, que no quiere pastillas porque tiene muchas obligaciones y no se puede quedar "atontada" con la medicación.
Tras explicarme todo el proceso de enfermedad por el que tuvo que pasar, he logrado que comprenda que su nivel de ansiedad es tan alto que, sin querer, está lastimando a sus hijos y que su negativa a tratarse no tiene base lógica ninguna.
Y es que, cuando los padres o madres estamos mal, los niños, generalmente, están mal. Los niños perciben (que es darse cuenta, pero de manera inconsciente) nuestros estados de ánimos, además de que imitan nuestras conductas. Si para los niños somos los espejos en que se miran y donde se refugian, en el momento que notan que nosotros también nos sentimos perdidos, a ellos se les abre un abismo bajo sus pies, porque conciben el mundo con esa inseguridad y ese miedo con el que nosotros lo estamos viviendo.
Por eso, en el momento que nos damos cuenta que no nos encontramos bien y que nuestro estado de ánimo y nuestro humor se nos va de las manos, debemos pedir ayuda. No es malo, vamos a dejarnos de prejuicios. Podemos no hacerlo por nosotros, pero debemos hacerlo por ellos.
Ya sea a través de una terapia psicológica o a través de los fármacos (yo no soy muy partidaria de ellos si se puede afrontar el trastorno desde el ámbito psicológico exclusivamente), debemos poner remedio a algo que puede estar influyendo indirectamente a nuestros hijos, como nos puede ocurrir en cualquier otro aspecto de nuestra vida.
Es tan solo cuestión de prioridades y de tener las ideas claras. Yo, al igual que a esta madre, os animo a ello y sé que no os arrepentireis.

martes, 2 de diciembre de 2014

ADOLESCENTES ENGAÑAD@S EN LA RED.

Hoy he tenido una llamada de teléfono de una madre angustiada porque su hija, con 12 años, llora contínuamente por cosas sin importancia e incluso hace unos días ha querido abandonar su teléfono móvil.
Está claro que algo le pasa a esta niña, y me atrevería a decir que está siendo acosada a través de alguna de las aplicaciones. Lo primero que le he dicho a la madre es que mire todo el contenido del teléfono. 
No sería la primera vez que esto ocurre, desgraciadamente es muy común, pero yo no me quedo sólo con acosos de compañeros/as de clase a través de las redes, sino que voy más allá, aplicaciones en las que se comparten fotografías y gente que no conocemos las siguen y las ven. 
Estos niños y niñas son engañados y manipulados e incluso acceden a posar de determinadas maneras y luego los chantajean con esas imágenes. No nos engañemos, es bastante común.
De estas situaciones podemos sacar varias conclusiones.
Una puede ser que los padres y madres debemos ser conscientes de que al darle a nuestro hijo de 12 años un teléfono móvil con internet y permitirles que tengan determinadas aplicaciones, es ponerles en sus manos una bomba de relojería, porque nuestros hijos a esas edades no son lo suficientemente responsables ni tienen la astucia que se necesita para poder gestionar con habilidad determinadas situaciones que se les pueden presentar.
Por otro lado, una vez que les hemos puesto en sus manos un artilugio tan sofisticado, DEBEMOS revisar sus contenidos con frecuencia. Algunos padres no están de acuerdo con estas medidas porque para ellos prima la privacidad del niño, pero creo que esta forma de afrontar el hecho de que nuestros hijos tengan estos juguetes está por encima de ésta, ya que no es tanto ver lo que el niño pueda estar haciendo, sino lo que desconocidos puedan hacerles a ellos.
Por último, intentar hablar con nuestros hijos sobre las posibles formas de acoso que pueden ocurrir y que nos alerten con confianza sobre cualquier cosa que les parezca rara. 
Si nos ponemos bajo el prisma de una niña de 12 años, que ha subido determinados tipos de fotos, que ha cogido confianza con alguien que no conoce y ha empezado a ver "las orejas al lobo", es muy normal llegar a entender que esté muy sobrepasada por la situación y que abandonar el móvil sea la opción que le resulta más fácil, pero no por eso deja de sentirse muy mal  y a partir de ahí puede desarrollar determinadas patologías.

lunes, 1 de diciembre de 2014

CUANDO IR AL PARQUE SE CONVIERTE EN UNA OBLIGACIÓN.

Es muy común, que cuando los niños salen del colegio, sus padres o sus cuidadores los llevan un ratito al parque.
Ir al parque es una de las actividades más recomendadas en líneas generales para los niños. Tiene múltiples beneficios, entre ellos:
-Se desarrolla la motricidad gruesa. Los niños corren, suben escalones, trepan, se tiran por los toboganes, hacen equilibrio...
-Se desarrollan habilidades sociales y relaciones entre iguales. Los niños aprenden de manera natural (si los adultos no se meten mucho) a gestionar conflictos, a escuchar a sus compañeros de juego, a guardar turnos...
- La luz del sol y la claridad hacen que los niños tomen vitamina D, responsable de fijar el calcio de los alimentos en los huesos de nuestros hijos.
Por lo tanto, todo son ventajas.
El problema surge cuando se concibe el tiempo de parque como una obligación. En esta vida, siempre tenemos que tener prioridades y hay veces que ponemos esta actividad por encima de otras que son más importantes. 
Un ejemplo de esto que comento es cuando las madres se quejan de lo estresadas que están, de las cosas que tienen que hacer y el poco tiempo con el que cuentan.
Otro ejemplo, para mí muy importante, es lo tarde que llegan a casa, sobre todo cuando empiezan a hacerse los días más largos, con el consiguiente retraso en la hora de bañarse, cenar y, sobre todo, ir a la cama a dormir.
Y es que unos padres estresados tienen menos paciencia y no son capaces de darle el tiempo que necesitan sus pequeños para realizar las cosas que deben hacer por sí mismos. Como van con prisas, se lo hacen ellos mismos y así terminan antes. Por lo que los beneficios que han obtenido en el parque, se vuelven perjuicios en otros ámbitos.
Con todo esto quiero decir que ir al parque está muy muy bien, pero NO es una obligación, unos días podremos estar un rato y otros días nos será imposible ir y no pasa absolutamente nada. Suelo hablar con madres que tienen sentimientos de culpa porque no pueden llevar a su hijo determinado día y yo siempre les comento lo mismo. Los niños que van a una Escuela Infantil tienen cubiertos todos los beneficios que proporcionan los parques, por lo que si no pueden asistir con la frecuencia que a las madres les gustaría, no estais haciendo nada mal, hay cosas que tenemos que atender en nuestros hijos que son mucho más prioritarias.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

MIEDO AL FRACASO

A veces, me encuentro con madres y padres que me explican que sus hijos no pueden soportar no saber hacer algo. En el colegio son niños muy brillantes y tienen un amor propio tremendo.
Normalmente a estos niños les cuesta decidirse por una actividad extraescolar, debido a que si no dominan la materia, no querrán enfrentarse a ella. De la misma forma, incluso actividades que se suelen aprender a determinadas edades, como por ejemplo, montar en bicicleta, no son capaces de realizarlas. Los padres suelen pensar que es miedo a la caída, pero realmente es miedo a que tras el esfuerzo, no les haya salido del tirón.
...Y así pasan su infancia. Con notas extraordinarias pero sin desarrollar los recursos y herramientas necesarias para poder hacer frente a la desagradable sensación de frustración. Todo este proceso va acompañado de padres y madres que no "obligan" a enfrentarse a las situaciones temidas, sino que los protegen y lo apoyan en sus decisiones de no enfrentamiento. Esto es justamente la tan temida sobreprotección. 
...Y así llegan a adultos. Cuando el mundo se abre a sus pies, cuando terminan lo único que dominan que son los estudios y tienen que tirarse en paracaídas con decisiones importantes, estas personas lo pasan realmente mal, porque por mucho que ellos hayan crecido, sus recursos y herramientas de superación de frustración no han evolucionado en la misma proporción y no son capaces de elegir caminos, sino que intentan quedarse en lo más cercano conocido y así, de estudiantes brillantes, pasan a personas muy mediocres y generalmente se sienten poco realizados.
Como padres y madres, tenemos la misión de "obligar" a nuestros hijos, de dejarlos que lloren ante algo que no han conseguido, de enfrentarlos a situaciones que temen, porque es de la única forma que nuestros niños crecerán emocionalmente y serán adultos capaces de "comerse el mundo", porque no temerán esforzarse, ni el hecho de que sus propósitos no les salga a la primera ,lo vivirán como un fracaso, sino como un aprendizaje.
Merece la pena. 

martes, 25 de noviembre de 2014

MADRES DE DISEÑO

El otro día, hablando con una conocida, madre de tres hijos muy pequeños, con trabajo fuera y dentro de su casa, me preguntaba por qué su hija con 5 años (la mayor), le decía "mamá tú eres mala". La pobre madre me lo contaba angustiada, con el llanto ahogado en la garganta, "yo no sé por qué me lo dice, yo intento sacar tiempo una vez a la semana para llevarmela de paseo a ella sola y así aprovechar para que exprese sus sentimientos, ya que no me gusta que no los exprese, en eso sale a su padre..."
"...¿y me preguntas por qué te dice mala?..." "Realmente, no creo que sea el adjetivo que más te defina, al contrario, ¿cuánto trabajo y estrés, antes y después del paseo, te cuesta sacar ese rato?,¿realmente te compensa?, ¿aceptas a tu hija como es o la intentas moldear a como te gustaría que fuera?..."
Por supuesto que tenemos trabajar intencionalmente los valores que queremos inculcar a nuestros hijos, pero no debemos confundir valores con personalidad. Después de que esta madre saca tiempo de donde no lo tiene para atender individualmente a su hija, con el coste emocional que ello le conlleva, usa su tiempo para intentar moldearla a como a ella le gustaría que fuera, y esa no aceptación, los niños la captan y se revelan.
La vida es mucho más fácil, o no, pero las energías debemos gastarlas en los caminos adecuados. Si tenemos tiempo, es muy aconsejable ese ratito individual, sobre todo cuando los tres hijos son tan pequeños, pero por dios, no es una prioridad. No nos merece la pena vivir estresados porque tenemos que hacer mil cosas para sacar un rato para esta individualidad, la naturalidad es la pieza clave que le está fallando a esta madre. Naturalidad para aceptar que si tengo tiempo, me voy contigo un ratito de paseo y si no lo tengo, pues no pasa nada (pensad que en un par de años tendrá que sacar tres ratitos individuales...no tendrá vida material para atender tantas demandas...), una sonrisa, un beso, un escuchar lo que le cuenta, mientras la madre está realizando cosas, a estas edades es suficiente.
 Por otro lado, aceptar la personalidad de nuestros hijos, que sean callados o habladores, tranquilos o inquietos, que expresen sus sentimientos o no, los tenemos que aceptar incondicionalmente y que ellos lo perciban, independientemente de trabajar sus conductas, pero sólo eso, las conductas. ¿Quién me dice a mí que esa niña no expresa más sus sentimientos porque su madre los castra porque no son los que la madre espera o necesita?", no lo sé, pero puede ser una hipótesis, a parte de que haya salido a su padre.
Y por qué el título, porque todo lo que es de diseño, puede ser precioso, buenísimo, pero no es natural.

lunes, 24 de noviembre de 2014

LOS HORARIOS DE LOS MENORES.

Este fin de semana hemos tenido la noticia de que tres menores han fallecido atropelladas por un turismo.
Puedo hacerme una idea de cómo se sentirán esas madres y esos padres. Debe ser horrible.
Lo que no puedo entender es qué hacían unos menores entre 12 y 17 años yendo por el arcén de una carretera, de un pueblo a otro, antes de las 7 de la mañana. Me puedo imaginar, aunque son sólo suposiciones, que esa noche habían salido de marcha y volvían a esas horas...
Y es que, como madre de adolescente, vivo los comentarios de mi hijo con respecto a los horarios de algunos de sus amigos y conocidos. En líneas generales, esta generación de menores, no tienen horario de vuelta a casa. Es otro síntoma más de la falta de límites en la que viven. Los padres hemos olvidado que nuestra mayor responsabilidad es cuidar a nuestros hijos y uno de los cuidos principales es tenerlos en casa a unas horas adecuadas a su edad. Pero entiendo, que como todo lo relativo a la crianza de nuestros niños, la presión del grupo está por encima del sentido común.
"Soy el primero que me vengo", "tengo que volverme a la hora que empiezan a salir", "ninguno de mis amigos se recoge tan temprano", " me tengo que recoger siempre cuando estamos en lo mejor"...son las quejas más frecuentes con las que nos enfrentamos.
Muchas veces, muchas, me he tenido que plantar y hacerle ver a mi hijo que a partir de determinada hora lo único que hay en la calle es alcohol y conductas desbordadas y que por mucho que él no beba o no se meta en problemas, puede estar alguien a su lado que sí y que puede encontrarse con una situación difícil, que lo mismo que hace a una hora lo puede hacer a otra y que siento mucho que sea yo la que le ha tocado como madre, pero que soy yo la que está haciéndolo bien en ese aspecto.
Como decía mi abuela, "lo que está para tí, no te lo quita nadie", pero bien es cierto que yo vivo con la conciencia muy tranquila y si le ocurre algo, no podré sentirme culpable por no haberle puesto este límite horario adecuado a su edad. 

miércoles, 19 de noviembre de 2014

LOS REYES MAGOS Y SUS JUGUETES

Llegan los Reyes Magos!! 
A veces, en torno a esta época, padres y madres me preguntan qué juguetes son los más adecuados para sus hijos. 
Yo siempre les respondo, "una caja de cartón y un palo". Se me quedan mirando sin comprender, y les aclaro, "cualquier cosa que haga volar su imaginación". 
El mundo de los juguetes es muy extenso, se pueden clasificar por áreas educativas, cognitivo, social, motriz, de reglas... y dependiendo de la edad, de las preferencias del niño y de las necesidades educativas, debemos elegir unos u otros.
Lo que NO debemos hacer es comprar TODOS los juguetes que nos piden nuestros hijos en la carta a los Reyes Magos. Yo uso un truco. En estos días intento que me hagan una carta y días antes de ir a "hablar con los Reyes", les pido que me hagan otra porque la anterior "se ha perdido", "la he lavado en la lavadora", "no sé dónde la he puesto"... y veo la constancia que existen en algunos juguetes. Por otra parte, siempre les advierto que pueden poner el número de juguetes que quieran, pero que los Reyes sólo traen 3 en casa, independientemente de otro en casa de algún familiar. Tenedlo claro, no son mejores padres los que compran más regalos, ese aspecto se mide por otras variables. 
Algo también muy importante es no acceder a comprar juguetes que no les pertenezca por edad a nuestros hijos, por ejemplo, videojuegos antes de los 8 años y teniendo muy en cuenta la edad recomendada....(personalmente, en mi casa, también valoro por mí misma este aspecto, porque hay veces que no estoy de acuerdo con las recomendaciones, demasiado tempranas para el nivel de agresividad), móviles antes de los 12...
Si nuestros hijos lo que piden es un televisor o un ordenador para su habitación...os recomiendo que NO. Lo único que estaríamos consiguiendo es que nuestros hijos pasen menos tiempo a nuestro lado y de esta manera nos podemos perder mucha información en un momento evolutivo en el que nos interesa estar al tanto de sus vidas. Los televisores y los ordenadores deben estar siempre en la sala de estar de la casa, a la vista de todos.
Por último y no menos importante, no olvideis incluir siempre entre los regalos, un libro. Es una de las cosas más importantes que podeis regalar.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

LOS MORDISCOS Y LOS NIÑOS

Hoy he atendido en una escuela infantil a una madre muy preocupada porque su hijo da mordiscos y ya ha recibido quejas de otras madres de sus compañeros.
Este asunto se suele tratar incluso en las reuniones de principio de curso, debido a la relativa frecuencia con la que se puede dar, la alarma que crea entre los padres y lo mal que lo pasan las profesoras.
Existen varios motivos por los que un niño da bocados:
- La dentición está en desarrollo y morder algo les alivia el malestar que les produce.
-Tienen en torno a dos años y no tienen un vocabulario adecuado a su edad. Cuando un niño no sabe expresarse de otra manera, suelen recurrir a los bocados para dejar constancia de su frustración.
-En casa juegan a darles bocaditos. Es cierto que a nuestros niños nos entran ganas de comérnoslos y muchas madres (sobre todo) empiezan a darles besos y terminan dándoles bocados. Es lógico pensar que cuando se lo hacemos a nuestros hijos controlamos perfectamente la fuerza pero los niños no son conscientes de que nosotros estamos controlando, sólo se quedan con el acto en sí, por lo que aprenden la conducta y  la reproducen ante sus amigos incluso en un ambiente lúdico y no agresivo.
Sea de la manera que sea, como madre, entiendo perfectamente a la madre del niño al que le han dado un bocado y de la misma manera, entiendo perfectamente a la madre del niño que lo ha dado, pero tenemos que ser coherentes. Estamos tratando con niños de unos dos años, yo he escuchado en primera persona " si el niño es así de agresivo, que le pongan un bozal!!" y me ha dolido el alma, porque estaban hablando de un niño exactamente igual de pequeñito que su propio hijo. Que hoy le han dado a él el bocado pero que mañana es ese mismo niño que lo ha recibido, el que se lo va a dar a otro niño. Entonces qué, esa misma madre le pondrá un bozal al suyo o entenderá que son niños pasando una etapa evolutiva.
Por otra parte está la supuesta responsabilidad que tiene la señorita en esta situación. En líneas generales, no tienen ninguna responsabilidad. Un bocado se tarda en dar menos de un segundo y es imposible estar en una parte del aula y aún viéndolo venir, llegar a tiempo de separar a los dos niños. Cierto es que a veces se grita el nombre del niño mordedor para ver si se frena el mordisco, y a veces se consigue...y otras no!
Lo que sí es cierto es que, por mucho que nos duela como madres, debemos saber que no es un acto de agresión "per se", no existe una intencionalidad clara de hacer daño, y lo que podemos hacer es no darles nosotros bocados y si acaso ellos los dan, ponerles un dedo o dos sobre sus labios a la vez que se dice de forma firme "NO", e irnos de su lado en ese mismo momento para no atender su conducta.
De todas formas, y para terminar, explicaros lo que yo digo siempre, " a mi no me preocupa que un niño de unos dos años dé bocados, lo considero algo normal, lo que sí me preocuparía y mucho, es que un adulto lo dé con la intención que le ponía la madre que dijo lo del bozal....eso...sería para estudiarlo...

lunes, 10 de noviembre de 2014

LA IMPORTANCIA DEL GATEO

Hace poco me encontré con una conocida que no hacía ni un año que había tenido un niño, más concretamente 9 meses.
Cuando me interesé por cómo se encontraba su hijo me contó con toda la alegría del mundo todos los avances que había tenido siendo "tan pequeño", entre otras cosas, "ya se ponía de pie en la cuna- parque de su salón"...a lo que yo le pregunté, "¿pero ha empezado ya a gatear?", "NOOO, qué va!" me contestó sonriendo de oreja a oreja, "ha pasado de estar sentado a agarrarse de los "agarradores" de la cuna parque y ahora sólo quiere estar de pie, en nada, va a salir andando..."
¿Cómo le explico yo a esta chica con ese grado de ilusión lo importante que es gatear?, ¿Le quedará a esa criaturita tiempo para andar, por Dios?.
Gatear es una de las etapas más importantes del desarrollo de los niños.
A través del gateo maduran las conexiones interhemisféricas del cerebro, el equilibrio, la coordinación viso-manual, la atención, el control postural...incluso hay teorías (que aún no están suficientemente demostradas) que relacionan la dislexia con falta de gateo.
No sería ni el primer niño ni el último al que no le guste gatear, sobre todo si ya ha sabido lo que es ponerse de pie, pero aún así, debemos intentarlo. Sacadlo de la cuna-parque, y jugad con él a coger un juguete que lo pondremos gradualmente más alejado, jugad al pilla pilla, nosotros y los hermanos (yo lo hice con mi tercer hijo que no quería gatear), gatearemos también (es un ejercicio buenísimo para nuestras columnas, lo recomiendo!!). El niño al suelo y TODOS A GATEAR!, qué divertido! Os aseguro que el niño sale gateando.
No tengamos prisas en que los niños salgan andando, no hay necesidad y se van a perder ejercicios muy importantes para su cerebro, lo de andar ya llegará...precisamente no se van a hacer más inteligentes cuanto antes anden, más bien al contrario.
Sacad a los niños del carro, de las cunas-parque, que repten cuando son muy bebés, que se arrastren, que volteen y terminarán gateando sin dificultad...y andando.
Espero que esta conocida me lea y se aplique el cuento...yo no tuve valor de desilusionarla en aquel momento diciéndole lo contraproducente que estaban siendo lo agarradores de la cuna parque!! :-P

jueves, 6 de noviembre de 2014

EL SUEÑO DE LOS NIÑOS

Mi tema preferido. Más del 90% de las consultas que atiendo en las escuelas infantiles tratan sobre el sueño de los niños.
Los padres no somos conscientes de lo importante que es que un niño duerma las horas adecuadas para su edad. Si le diéramos la misma importacia que le damos a la comida que ingieren o dejan de ingerir, no tendríamos tanto problema de comportamiento de los niños.
¿Os sorprende? Pues es así. Muchas familias han pedido cita por el comportamiento que los niños manifestaban y cuando hemos empezado ha llevar a cabo la modificación de conducta, incluido el sueño, no hemos tenido que seguir, porque durmiendo las horas que  necesitaba, el niño era otro.
Otras veces, me piden consulta porque el colegio avisa a los padres que el niño se muestra distraído...y no es que esté distraído, es que está muerto de sueño.
Y es que la falta de sueño influye negativamente en muchos aspectos de nuestras vidas. Pensad en vosotros mismos como adultos, si teneis sueño, estareis de mal humor, verdad?, no rendireis en el trabajo, todo se hace cuesta arriba...pues los niños funcionan exactamente igual, o incluso peor, porque el grado de autocontrol que nosotros desarrollamos, no lo pueden tener aún nuestros pequeños.
El sueño es un gran reparador de funciones cognitivas, atención, concentración, memoria...se metabolizan hormonas, glucosa, proteínas...todo esto sucede mientras estamos dormidos.
Y qué poca importancia le damos. Dejamos que los niños se acuesten sólo cuando tienen sueño, que duerman pequeñas siestas a deshoras, que no duerman en su cama, sino, donde les pille. Comparten cama con sus padres, auque sea antihigiénico, no los pasan de la cuna a la cama en el momento más adecuado para la correcta evolución del niño...sigo?, no, no terminaría.
Hay una gran desinformación en torno al sueño de los niños y además, y más grave, como nos coge en un momento en el que estamos cansados y los adultos queremos dormir, no nos encontramos con la fuerza suficiente para trabajar este campo tan importante y que deriva en tantas dificultades...terminamos antes dando gotitas para dormir...
El sueño se aprende, los adultos podemos ayudar a nuestros hijos a que duerman bien, y no es tan difícil, es cuestión de tener las ideas claras y saber cómo funcionar. Nosotros podemos enseñar a nuestros hijos desde que son muy pequeños a dormir, a través de rutinas marcadas y un poco de paciencia, igual, exactamente igual que cuando los enseñamos a comer con cubiertos o les enseñamos a escribir, es cuestión de práctica, de querer hacerlo y por supuesto, de tener la información suficiente para poder actuar cuando el camino se hace pedregoso.
Y que conste, que no es necesario el desgaste emocional derivado de algún método con el que no estoy de acuerdo, porque considero que no es adecuado dejar a los niños llorar para quedarse dormido. Yo, como madre, no sería capaz. 

miércoles, 5 de noviembre de 2014

NO ME QUIERO PERDER NADA DE LA VIDA DE MI HIJO...

Muchas veces escucho en la televisión y en mi vida particular una frase que me llama mucho la atención: "no me quiero perder nada de mi hijo".
Esta frase suele estar dicha por una madre en un contexto en el que acaba de tener un hijo y estoy segura que lo dice con toda la intencionalidad del mundo e incluso suele ser así...en los primeros años.
¿Por qué digo esto?, pues porque también me encuentro en la consulta a muchos padres y madres desesperados que traen a sus hijos adolescentes sin ningún tipo de patologías clínicas psicológicas pero cuya conducta deja mucho que desear, sobre todo, en el tema académico.
Tras valorar a estos niños y no encontrar nada clínicamente significativo, me centro, por un lado, en la modificación de conducta tal cual, por la que los padres deben hacer de co-terapeutas, a lo que se prestan de mil amores. Por otra parte, también les hago analizar cómo sus propias conductas influyen en la de sus hijos. Aquí empezamos a entrar en terrenos pedregosos. 
Dependiendo de los padres, unos están más abiertos que otros a modificar su propia conducta, cosa que considero muy normal, ya que "el modo automático" en el que vivimos hace que nos cueste mucho más que a un niño o un adolescente cambiar nuestro modo de vida.
Pero lo que más me sorprende es que hay madres/padres que cuando les digo que su hijo necesita más su presencia en casa, les causa mucha tristeza, pero no se replantean de qué manera pueden conciliar más sus obligaciones laborales con las propias de responsables de esos niños (teniendo la posibilidad de hacerlo, porque si no lo tienen, pues esto es lo que hay).
He tenido madres peluqueras (con trabajadores a su cargo), abogados, médicos...da igual, a lo largo de los años de crianza de sus hijos han ido olvidando esa declaración que hicieron cuando estos nacieron  "no me quiero perder nada de mi hijo"y han ido priorizando otros objetivos.
Es una pena que pretendamos que nuestros niños cambien sus conductas y no ser capaces de cambiarlas nosotros mismos y es una pena que nos perdamos tantas cosas de nuestros hijos, cosas que no volverán.

martes, 4 de noviembre de 2014

NIÑOS ACOSADOS. BULLYING.

Hoy me he levantado leyendo una noticia que me ha impresionado. Un niño que ha pasado recibiendo acoso de sus compañeros durante 10 años. Os dejo el enlace de la noticia para que podais entenderme.
Realmente me llama muchísimo la atención cómo, según esta noticia, se han desarrollado los acontecimientos. Un niño que cada día llega con magulladuras, incluidas sus partes íntimas, como madre, no lo puedo entender.
Pero me pongo en el lugar de ese niño, cómo se levantaría cada día para ir al colegio, cómo se enfrentaría a los exámenes, ¿tendría fracaso escolar?, ¿sería un niño triste?... un acoso continuado desde los 5 años no tiene síntomas de pronto cuando tiene 12 años sino que se va presentando un estilo de comportamiento que va llamando la atención.
Después de tanto tiempo y tantos abusos, es lógico que este niño no se encuentre bien y que su recuperación sea muy lenta, si es que llega a producirse del todo, porque las personas somos el resultado de nuestras experiencias pasadas.
Por otro lado, tampoco entiendo cómo esos comportamientos de acosadores y acosado no los hayan detectado los responsables del colegio, porque por supuesto pueden pasar desapercibidos en un momento determinado, pero años y años de acoso de unas personas hacia otra no es algo que se logre tapar continuadamente.
Creo que la pregunta más importante que debemos hacernos es ¿por qué ocurre esto?. Para mí, bajo mi experiencia existen dos respuestas. Por una parte, la falta de límites y de valores con la que viven los niños. En líneas generales como padres, fallamos en educar en el respeto al otro, hablamos mucho de ello, eso sí, la teoría es muy bonita, pero sólo debemos ver cómo los adultos nos hablamos y nos comportamos, ya sea en nuestra vida cotidiana o en la televisión, gran transmisora de estilos de comportamientos, en el deporte, cómo hablamos delante de los niños de nuestros compañeros, de nuestros jefes, "la jaula de grillos" que tanta audiencia da en algunos programas, los formatos que más venden...en los que más minutos te regalan de gloria cuanto menos respeto tienes hacia los demás e incluso hacia uno mismo...
Por otra parte, la falta de comunicación familiar en la que vivimos, si acaso les hacemos cada día, como yo digo, el tercer grado "¿qué has hecho?, ¿qué has comido? ¿tienes deberes?¿te ha salido bien el exámen de matemáticas?...eso no es comunicarse, eso es hacer un informe de productividad. Con las prisas, se nos pasa mirar a los ojos a nuestros interlocutores, mantener una conversación en la que a parte de preguntarte a tí, también voy a decirte yo lo que he hecho, ver si la comunicación no verbal coincide con la verbal o darnos cuenta que algo "chirría". Es simplemente estar con los cinco sentidos en el aquí y en el ahora de lo que nos están contando.
Vamos a intentar que esto no ocurra más, por favor, vamos a intentar hacer las cosas lo mejor posible, vamos a ser críticos con nuestras posturas de padres, de profesores, de compañeros, vamos a tener la humildad de aceptar que podemos hacer las cosas mejor y vamos a ponernos manos a la obra. Todo el mundo habla de hacer un mundo mejor, pero miramos al de al lado para que empiece el cambio, ese no es el camino. El cambio empieza en uno mismo. 

jueves, 30 de octubre de 2014

EDUCAR EN EL ESFUERZO

¿Puede alguien decirme si en el mundo adulto hay algo que no requiera esfuerzo? No estoy hablando de si nos gustan o no determinadas cosas, sino de que a lo largo de nuestra existencia, debemos desarrollar determinadas actividades, las cuales, si no son atractivas para nosotros, tienen un coste emocional mayor que si nos atraen.
La forma en la que vamos a afrontar estas circunstancias, va a depender no sólo de lo motivado que estemos, sino sobre todo de cómo nos han educado desde pequeños en el esfuerzo.
Educar en el esfuerzo no es otra cosa que asignar tareas y no sólo que las cumplan, sino que la realicen en el momento adecuado. 
Me encuentro muchas veces a madres que dicen "si, mi hijo hace su cama cada día"....a las cuatro de la tarde...así no vamos por buen camino, "es que entre semana se levanta con el tiempo justo para ir al colegio"....vale!, que se levante cinco minutos antes, no es tanto y cumplirá bien con su deber...que se acueste un poquito antes, que la pereza inmoviliza mucho...
Es lógico pensar que para educar en el esfuerzo, ya que toda educación entra por los ojos mucho más que por los oídos, debemos ser un ejemplo a seguir. Me hacen mucha gracias los comentarios de los padres y madres "oh! mañana lunes, no tengo ganas de ir a trabajar" "debo prepararme una reunión, pero ya lo haré después", "Ojalá siempre fuera sábado"... y nos ponemos las manos en la cabeza cuando los niños lloran porque no quieren ir al colegio o se buscan mil excusas para no hacer los deberes. Los niños están haciendo lo mismo que sus padres pero a su nivel.
Por supuesto, como toda conducta positiva, debe ser reforzada, pero socialmente, besos, abrazos, felicitaciones, señalamientos de su conducta "cuánto te esfuerzas", "qué contento estoy contigo por el empeño que pones"...si reforzamos materialmente, se nos volverá en nuestra contra.
Pensadlo bien. Educar en el esfuerzo es la base de educar el carácter, ese que necesitamos para enfrentar la vida de adulto de una manera efectiva.

miércoles, 29 de octubre de 2014

TRUCOS PARA AYUDAR A TU HIJO A COMER MEJOR.

En la crianza de los niños existen dos dificultades básicas que se dan en mayor proporción. Los problemas de sueño y los  problemas con la comida.
Cuando tenemos un hijo que come mal, las madres nos angustiamos mucho e intentamos poner mil remedios para que esto no ocurra.
Uno de los remedios que últimamente más estoy escuchando es ofrecerle al niño un producto nutricional con el que nos aseguramos que el niño ingiera lo necesario para su correcto crecimiento.
Pero yo siempre digo lo mismo, cuando recurrimos a este tipo de soluciones lo único que estamos haciendo es poner una tirita que tapa el problema pero no lo soluciona.
La mayoría de los niños que dan problemas con la comida o que son selectivos lo único que pretenden es llamar la atención. 
Los padres en estas situaciones, debemos ser muy fríos, observar qué ocurre cuando  ponemos un plato de comida delante del niño, cómo funciona en ese momento nuestro hijo y seguidamente cómo reaccionamos nosotros.
Es nuestra conducta la que refuerza la del niño. Ellos se dan cuenta cómo determinadas formas de actuar nos hacen saltar como un resorte y cómo manejan ellos la situación y ahí se perpetúa la conducta.
Lo peor que puede ocurrir es que la hora de la comida se convierta en un momento negativo, en una lucha de poder, por lo que debemos investirnos de paciencia y pasar el trámite lo mejor posible.
Uno de los errores en el que más caemos es poner en el plato una cantidad superior de comida de la que de forma realista se comería nuestro hijo. Siempre se lo digo a las madres, "vamos a ver, si el niño sólo es capaz de comerse tres cucharadas de lentejas, para qué le pones dos cazos?", las madres se quedan pensativas...lo más lógico es que si yo me he propuesto mejorar el momento de la comida y la cantidad que mi hijo ingiere, tendré que hacerlo poco a poco, es un proceso. Ese primer día sólo le serviré tres cucharadas y así le voy a dar la oportunidad de ver que es capaz de tomarse "el plato entero" y cómo soy capaz de reforzarlo positivamente a través de felicitaciones, besos, abrazos, llamadas a familiares para contarle lo bien que come...sí! sólo ha tomado tres cucharadas, es insuficiente, pero es el primer paso, si le hubiéramos apartado más, no se lo hubiera tomado y no hubiera tenido la oportunidad de tirar de ese hilo. Mañana, le serviré 4 cucharadas recordándole "lo bien" que lo hizo ayer y cómo llamamos a su abuela para contarselo, y hoy lo haremos también, me da igual tener que darle yo o que se lo tome por sí mismo, la autonomía no es en este caso mi prioridad, sino ofrecerle una buena relación con la comida y con el momento en el que se produce.
Otro punto básico es que la mayoría de los niños que no comen bien no comparten mesa y mantel con su familia. Es muy importante que, aunque sea en la cena solamente, la familia se siente a cenar a la vez, así los niños imitan conductas de sus padres y de sus hermanos. No es importante que la cena sea la misma para todos, puede ser distinta, pero estoy segura que a los niños se les antojará lo que esté comiendo el otro y le daremos a probar. (Nunca le ofreceré probar hasta que no lo pida).
Por último, un truco que suele funcionar es que cuando existen dos niños, uno está dando problemas con la comida y otro no, en vez de atender al que no está comiendo bien, atenderemos al que come bien, de esta manera el que está fallando se suele poner las pilas, pero atención, NO se dice "Juanito, mira qué bien está comiendo Manolito, hazlo igual", NO!! no podemos comparar!!!. Diremos simplemente, "Manolito, qué bien estás comiendo, te vas a hacer muy mayor," y Juanito lo mirará, mirará su comida y tomará una cucharada....justo en ese momento le diremos "Juanito, tú también estás comiendo muy bien..." :-/
Intentadlo, es más fácil en la práctica que en la teoría, pero eso sí, paso a paso, no pretendais subir la escalera en un solo salto.

martes, 28 de octubre de 2014

HABLALE DE LA MUERTE

El tema de la muerte es un tabú tanto para los niños como para algunos adultos. Muchas veces acuden madres a consulta porque ha muerto el abuelito y no saben cómo decírselo a los niños con los que mantenía una relación muy estrecha.
El concepto de muerte va variando a lo largo de la evolución del niño y la principal característica es la estabilidad de la situación, es decir, un niño en edad pre-escolar puede creer que es una situación reversible, así que su abuelito puede volver en cualquier momento, mientras que un niño en edad escolar ya la concibe como algo permanente, eso sí, personificándola en forma de fantasma, esqueleto...
Sea como sea, una explicación a la temida pregunta de nuestros hijos, "mámá, tú cuándo te vas a morir?" puede ser "las personas se mueren cuando se les acaba la vida", es así de simple.
No podemos decirle, "cuando sea viejecita" "cuando tenga el pelo blanco"...cualquier contestación que le demos no será real...y a los niños no se les puede mentir. Imaginaros por un momento que nos sucede algo, los niños vivirían la separación con dolor pero además, se sentirían enfadados y defraudados por el engaño.
La vida está llena de momentos en los que los niños pueden sentir que no han sido sinceros con él. Un compañero de clase al que le ocurre algo, una noticia en la televisión sobre la muerte de alguien que ni es viejecito ni tiene el pelo blanco...podemos poner muchísimas situaciones en la que la explicación cae por su propio peso.
Lo que debemos tener claro los adultos es que si nosotros tenemos un problema con la muerte, queriendo o sin querer, vamos a transmitirselo a nuestros hijos. Ellos perciben nuestro inconsciente y se dan cuenta los temas que podemos afrontar y los que no, lo que no entienden es por qué no y en esa laguna de información, empiezan los temores.
La muerte es parte de la vida. Es una realidad con la que convivimos diariamente y saberla afrontar es fundamental, no ya tanto para nosotros, sino como para nuestros hijos por lo que podemos apoyarnos en las creencias que cada uno tenemos.
Personalmente, creo que sería una muy buena idea que este tema se incorporara en el currículo escolar de alguna manera y estoy segura que se evitarían dificultades de afrontamiento cuando estos niños fueran adultos y así dejaríamos de encontrarnos duelos patológicos en una gran proporción.

lunes, 27 de octubre de 2014

LOS NIÑOS NACEN SIENDO MALOS??

CLARO QUE NO NACEN MALOS. Los hacemos malos los adultos a través de nuestra NO educación.
 Puede ser que el origen de su conducta sea el egoísmo natural de los primeros años, al que los adultos sucumbimos “porque los queremos mucho” y esperamos a que crezcan “para que entiendan” y cuando entienden, ya es más difícil la tarea de educar.
Opino que si les dieramos a los padres responsabilidad penal, económica o de alguna otra forma, por las actuaciones de sus hijos, ya se ocuparían de hacer su trabajo mejor, pero si los padres no son responsables y los niños no tienen una consecuencia negativa sobre sus conductas, está claro que todo seguirá igual. 
Si se supone que la labor de los internamientos es la REEDUCACIÓN, ya vamos mal, porque no se puede reeducar lo que no está educado, y como ahora haber tenido “problemas con la justicia” es socialmente aceptable,porque no se puede victimizar, pues apaga y vamonos.
Por otro lado, las escuelas de padres, no es que estén bien, están fenomenal, me dedico a ello, pero los padres y las madres que no tienen interés,se buscan las vueltas para no asistir, y como ya dije en otro comentario, sólo acuden el 10% de los padres y madres de los centros, ya se sabe, EL QUE QUIERE ENCUENTRA POSIBILIDADES Y EL QUE NO QUIERE, ENCUENTRA DIFICULTADES.

 Pero claro, ahora todo se arregla a golpe de ley, así que tendrán que sacar una en la que sea obligatorio que los progenitores acudan a las escuelas de padres y madres y se enteren de qué va el tema.

viernes, 24 de octubre de 2014

CRIANZAS IDEALIZADAS.

A veces me encuentro madres y padres que parecen que en vez de un hijo, tienen un jarrón chino en sus casas.
Damos por sentado que cada hijo que tenemos es un tesoro y como tal lo debemos de tratar, pero este tipo de trato también incluye que debemos exigirles los avances adecuados a su madurez individual.
Muchas veces, estos padres y madres de niños de, por ejemplo, tres años, los siguen atendiendo de la misma forma a cuando tenían tres meses, confundiendo el amor de padres con la sobreprotección.
Yo siempre les hago la misma reflexión, " si a tu hijo de tres años, yo te propusiera que debía aprenderse la tabla del nueve, tú qué me contestarías?", es obvio que los padres me dicen que no tiene edad, que es un despropósito... pues de la misma manera, tratar a los hijos de menos edad de la que tienen es otra barbaridad, ya que no le estamos dando la valía que les corresponde y su autoestima no tiene la oportunidad de aumentar.
Debemos ser conscientes de que nuestros hijos, desde el mismo día en que nacen, van evolucionando y progresando y de la misma forma debemos nosotros ir pidiéndoles avances en su autonomía y responsabilidades  para poder sentirnos orgullosos de nuestra labor de padres, pero estos padres piensan que sus niños nunca van a crecer, siempre se van a quedar pequeñitos y de hecho, es muy significativo que con más de dos años les siguen diciendo "mi bebé", siguen usando herramientas de crianza para bebés (cunas, biberones, chupes...) y algo que me llama mucho la atención, con casi tres años, aún siguen contando sus edades en meses 8-( ...
La mayoría de los niños en edad escolar que causan problemas vienen derivados de estas crianzas idealizadas, en las que los padres no han avanzado ejerciendo su rol al mismo ritmo que los niños sí han evolucionado como personas, produciéndose un desequilibrio entre estas dos posturas y dejando que los niños se crean que fuera de su casa son tan príncipes como dentro de ellas....y desgraciadamente, los niños que se creen "el ombligo del mundo", al final, se caen.

jueves, 23 de octubre de 2014

PAREJAS ROTAS, PADRES DE POR VIDA

Hoy he tenido en consulta a una madre inmersa en un difícil proceso de divorcio. Esta madre venía a orientarse sobre cómo afrontar con respecto a sus hijos esta situación. 
Lo que en un principio me quería hacer ver que todo era una "balsa de aceite", terminó explicándome que era una tormenta horrible en la que abundaban los reproches mutuos, las malas contestaciones, los portazos, las formas menos adecuadas, los gritos...y los niños en medio.
Ella era consciente de que no era así como se debían desarrollar los acontecimientos, pero así era como se producían.
En estos momentos, sus hijos y ella ya no vivían en el domicilio familiar, por lo que los niños tenían un escaso trato con el padre, esperando a que se firmara un convenio.
Realmente, es una situación muy triste y muy corriente hoy en día. El número de rupturas de parejas va en aumento y los niños viven una infancia junto a una maleta. A veces se convierten en moneda de cambio y los comentarios negativos de un progenitor hacia el otro está a la orden del día.
Pero vamos a ponernos un momento bajo el prisma de estos niños. Su padre y su madre son sus pilares básicos. Ellos no saben nada de esta vida y se aferran a sus mayores para sentirse seguros y el hecho de que estas dos personas tan importantes en sus vidas se peleen, se griten, se hablen mal, a los niños les duele, les crea inseguridad...y lo que es peor, se sienten culpables de que sus padres no se quieran.
A partir de ese momento, pueden desarrollar diferentes patologías que van desde un cuadro depresivo, tartamudez, regresión en el control de esfínteres...
Entiendo que debe ser muy complicado gestionar una relación que está rota, pero si nuestra prioridad son nuestros hijos y no nuestros egos, si somos capaces de diferenciar nuestro rol de pareja de nuestro rol de padres comprometidos en la educación y salud integral de nuestros hijos, estaremos protegiéndolos y minimizando el impacto que se produce cuando una pareja se separa.
Desgraciadamente no existe una fórmula mágica para que los niños no sufran por esta situación, pero sí que es verdad que el respeto y el derecho de los niños (que es lo que debe primar siempre) a disfrutar de ambos progenitores debe estar por encima de cualquier conflicto.
Lo que no debemos olvidar nunca es que una pareja se puede romper, pero seguirán siendo padres de hijos en común toda la vida y este vínculo es indisoluble.

miércoles, 22 de octubre de 2014

LA DEPRESIÓN EN LOS MENORES.

Hace poco atendí en la consulta a un chico de 15 años, acompañado de su madre y tras valorarlo, se le diagnosticó de Trastorno depresivo.
La madre, muy involucrada, me dijo literalmente:" yo no sé este niño, con lo fuerte que ha sido siempre, cómo que ahora ha salido por aquí...", yo, que estaba escribiendo en el ordenador una nota para su médico de familia, me paré, la miré y le dije, "¿tu hijo ha pasado la varicela?", me miró pensativa y me contestó que sí, que con 4 años la pasó a lo que le contesté "¿ y te paraste a pensar por qué tenía varicela con lo fuerte que era?"...
Desgraciadamente, la depresión en los menores, existe y cada vez con más frecuencia.
Los padres y madres no nos hacemos a la idea de que este trastorno puede estar ocurriéndoles a nuestros hijos.
Los síntomas básicos de una depresión en un menor pueden ser:
-El niño está triste y/o la mayor parte de los días.
- No tiene interés en actividades que antes le ilusionaban.
-Pérdida de peso.
-Problemas de sueño.
-Sentimientos de inutilidad y culpa
-Problemas de concentración.
En el momento en el que vemos estas característas en nuestros niños, debemos acudir a un profesional para que los valore, ya que cualquier cambio en el comportamiento de nuestros hijos que se mantiene a lo largo de las semanas, debe ser susceptible de ser estudiado.
Existen múltiples causas por las que un niño puede manifestar un síndrome depresivo o un trastorno depresivo, como son, problemas en su entorno, en el colegio, con sus amigos, divorcio de sus padres, fallecimiento de algún familiar cercano...pero también es cierto que no tiene que haber una causa concreta para que se desencadene, simplemente puede haber predisposición genética, exceso de exigencia o de autoexigencia, autoestima muy baja...
En estos momentos la frecuencia es de 1-2% en niños de edad escolar mientras que aumenta en la adolescencia al 4-8%.
El tratamiento suele ser farmacológico y psicoterapéutico, pero es muy importante que los adultos responsables de los niños no desatiendan estos cambios comportamentales, ya que, si no son tratados, puede derivar en una cronicidad en la que cada vez será más complicado trabajar.

lunes, 20 de octubre de 2014

LA SILLITA DE PENSAR

La sillita de pensar es una herramienta que tenemos los adultos para enseñar a nuestros hijos a que sus actos tienen consecuencias.
Muchos padres y madres creen que cuando sentamos a los niños en ella, realmente se paran a pensar lo que han hecho, pero esto no es así, de lo que realmente se trata es de ACOTAR en el TIEMPO y en el ESPACIO al niño, por lo que me dará igual que mi hijo esté sentado o de pie, sobre la pared o en el medio de la habitación, es lo de menos.
La sillita de pensar es muy efectiva si se utiliza bien pero debemos ser conscientes de que hay que usarla bien, no es una fórmula milagrosa por sí misma.
El tramo de edad más indicado es de los 2 a los 4 años, ya que después, es mucho más efectiva la Retirada de  privilegios.
Os pongo un ejemplo práctico para explicar la técnica: Javier, de 3 años, se sube contínuamente en el sofá de su casa. La madre, desesperada, me pide ayuda porque ya no sabe cómo decirle a su hijo que no se suba en el sofá.
Lo primero que debe hacer la madre una vez que el niño se ha subido es decirle con tono firme "Javier, bájate del sofá o te llevo a la sillita de pensar" (la primera vez se informa de cuál es la conducta adecuada y la consecuencia que puede tener). 
Javier sigue teniendo la misma conducta, por lo que la madre cumple con lo que ha dicho y lo lleva a la sillita de pensar.
Debemos tener en cuenta una serie de características:
siempre usaremos el mismo sitio. No pasa nada si en un momento determinado no estamos en casa y lo tenemos que acotar en otro sitio diferente, lo que pasa es que la mente funciona por asociaciones y si repetimos el sitio, se asocia esa consecuencia de manera más fácil.
Estaremos nosotros al lado en todo momento. Muchos padres me dicen "es que se levanta y se va", pues claro!!, yo también me iría!, pero si nosotros le cortamos el paso, aunque llore, aunque se tire al suelo y presente una rabieta, su consecuencia estará siendo efectiva.
Estaremos aproximadamente 1 minuto más de la edad que tiene. Para nada tenemos que comprar un cronómetro, simplemente contaremos del 1 al 60, si Javier tiene tres años, lo haremos 4 veces. Si tenemos más prisa contamos más rápido y si no tenemos tanta prisa, lo haremos como un segundero. El hecho de tener que atender al conteo, nos servirá como técnica de autocontrol para no atender al niño ni a su posible llanto y no reforzar su comportamiento.
-No atenderemos la conducta del niño mientras está en su consecuencia. Para entender esta característica os remito al post "LA ATENCIÓN ES LA GASOLINA DE LA CONDUCTA". Pensad que sólo estamos ahí para que el niño no se vaya de "la loseta" donde lo estamos acotando, así que nada de hablarles, hacerles razonar, mirarlos...NADA!, sólo se pretende una presencia física, no emocional.
Una vez que hemos contado las 4 veces, según nuestro ejemplo, repetiremos la norma "Javier no se sube en el sofá", le damos un besito de perdón y nos vamos de esta escena.
Atención:
-No pretendemos que los niños nos den un besito de perdón a nosotros, de hecho, habrá muchos que estén muy enfadados en esos momentos, somos nosotros los que se lo daremos a ellos.
-Debemos tener cuidado con que al acercarnos a darles el besito, al estar enfadados, nos pueden intentar pegar. Debemos ir por delante y poner medios para que esto no ocurra, porque no debemos consentirlo y no nos conviene ir consecuencia tras consecuencia de forma tan seguida.
- Salir de la escena lo antes posible es importante para no atender el posible berrinche derivado de la técnica.
-No podemos trabajar todo el día con esta herramienta, por lo que se recomienda determinar semanalmente qué conductas vamos a modificar y será esa y no otra la que provocará que usemos esta herramienta.
-Hay niños que una vez que se le termina la consecuencia, vuelven directamente al sofá y se suben en un acto de desafío. En este caso tenemos dos formas de reaccionar, por un lado, "no darnos cuenta" y dejarlo pasar, ya volveremos a la tarea en otro momento pero no de forma tan seguida. (Si veis que los niños se han dado cuenta que vosotros os habeis dado cuenta que ha vuelto al sofá, no tendréis otro remedio que actuar de nuevo).
Por otro lado, "darnos cuenta" y actuar.
Algo clave en la educación es ser constantes y coherentes, no nos vale trabajar una conducta un día y al otro no porque estamos cansados, enfadados, con prisas... porque los niños se aprovecharán de ello y siempre irá en contra de su educación.
Y para terminar una reflexión...los niños de estas edades no hacen nada lo suficientemente grave como para tener que estar en contínua alerta. La motivación que debemos tener los padres para trabajar bien estas conductas y ponerles consecuencias no es otra que saber que ahora son muy permeables pero en unos años no lo serán tanto y es muy importante que aprendan de manera efectiva que sus actos tienen consecuencias negativas para ellos. Sólo así, estaremos poniendo una base sólida para el periodo de la adolescencia.

viernes, 17 de octubre de 2014

LOS MIEDOS EN LA PRIMERA INFANCIA

El niño pequeño aparentemente no tiene miedo a nada y va adquiriendo miedos por influencia de la educación, lo que oye a sus padres y a otros niños y por su propia imaginación. Empieza a ser preocupante cuando es obsesivo y da lugar a un estado de angustia en el niño o cuando le altera el sueño y se producen trastornos.
Independientemente de lo anterior, los niños excesivamente protegidos suelen ser más “miedosos”, ya que tienen padres que les van señalando posibles catástrofes inimaginables que hacen que los niños vean el mundo como un sitio horrible e inseguro.
A lo largo de la evolución del menor, atraviesan tres estadios:
-          Los miedos desde la propia persona, hambre, malestar, dolor, no son miedos propiamente dichos sino malestar.
-          Miedos ante objetos, animales…
-          Miedos hacia personas desconocidas
-          Miedo al ridículo
-          En torno a los 2-5 años, no diferencian lo real de lo imaginario, por lo que empiezan a temer la oscuridad, ruidos fuertes, animales…
Podemos ayudar a los niños a superar sus miedos a través de nuestra actitud. Tenemos que tener muy claro que los niños no pueden ver cualquier cosa en la televisión, y si han visto alguna escena demasiado violenta, debemos desdramatizarla, dándoles explicaciones a su nivel.
El miedo a la oscuridad se debe afrontar a través de un método progresivo.
Por último, si vemos que nuestro hijo tiene un miedo excesivo, debemos acudir a un especialista, ya que puede deberse a una fobia, y como tal, habría que tratarla.
Pero lo que sí me gustaría que tuvierais cuidado, por favor, es lo que ven los niños en la televisión. No hay filtros, no avisan y se ven imágenes muy duras y a partir de ahí los niños lo pueden llegar a pasar mal porque no las entienden. Recordad, la prioridad es cuidar a nuestros niños, no saber qué ocurre en el mundo.